viernes, agosto 26, 2005

La Obertura

El transitar de Miguel Cabrera por el mundo del béisbol pareciera una obra musical donde la obertura y el primer movimiento ya han sido interpretados, y el resto de la obra está en pleno proceso de estreno a sala llena. Para nadie es un secreto la forma como ha irrumpido para ganarse, a fuerza de talento y dedicación, su propio espacio dentro del mundo beisbolero. Hablar de cifras como el bono por su firma o el monto del contrato resulta insignificante ante lo que Miguel Cabrera significa dentro y fuera del terreno de juego: Un joven de 22 años que disfruta el béisbol como cualquiera de su generación, pero que cuya actitud ante el juego se asemeja a la de un experimentado pelotero pasando por su mejor campaña en las Grandes Ligas. Pero, más allá de todo eso, una virtud destaca por encima de todo lo anteriormente expuesto: Humildad para reconocer que se tiene la capacidad para hacer grandes cosas, pero que también le permite conocer que no todo el peso del equipo estará bajo sus hombros. Y ha sido eso lo que le ha permitido lograr metas importantes a tan corta edad.
Peloteros, managers, periodistas y jugadores coinciden en que aun no se ha visto todo el potencial del oriundo de Maracay, pero que con el paso del tiempo estaremos en presencia de la investidura oficial de una verdadera superestrella, del estreno mundial de la partitura que está escribiendo con el paso del tiempo y a pulso ganado con batazos y atrapadas.
¿Qué nos depara esta obra donde Miguel Cabrera funge de compositor? Seguramente las satisfacciones serán de mayores proporciones con el transcurrir de los años, cuando ya el “Niño” (Bautizado así por Mari Montes) se convierta en todo un hombre. Así, nuestros oídos tendrán el privilegio de que cada homerun nos suene a Mozart o que su carrera entre las bases lleve inmersa La Obertura de Guillermo Tell.
La obra apenas comienza, y aun quedan butacas para sentarse y darse banquete con todo lo bueno que Miguel Cabrera es capaz de hacer, para alegría propia y de quienes seguimos sus pasos. Porque el béisbol también tiene música, y la música es alegría.


Artículo finalista en el concurso "Viaje a las Grandes Ligas con Maltín Polar" organizado en el marco del VIII Curso de Especialización en Peroidismo Deportivo de la Universidad Simón Bolívar. Caracas, Julio 2005.